Lapland: Invierno al extremo

 

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Empecemos que como siempre hay mucho que contarles.

Partimos por la noche del jueves en el Santa Claus Express, un tren que se va “puebleando” por todo Finlandia y  que demora cerca de 12 horas en recorrer 800 kilómetros. Las cabinas eran triples y viajé con las mexicanas aunque como se imaginarán se duerme poco pues siempre hay algo que hacer, algún juego de cartas eslovaco, una platica acerca de Hong Kong o simplemente tomar muchas fotos.

La llegada a Rovaniemi fue sombría como todo el viaje, es fácil comprender porque la mayoría de los finlandeses viven en el extremo sur, si pudieran se brincaban el mar para poblar Estonia. Es una ciudad tan nevada que las personas pueden esquiar sobre las banquetas, las bicicletas usan llantas con picos y el sol está tan lejos que solo se ve como un disco luminoso a través de las nubes, fácil de confundir con la Luna. El viento hace que la nieve se disperse como si se tratase de arena, creando dunas en cada rincón de la ciudad.

La estadía en Rovaniemi fue corta apenas lo suficiente para correr a comprar algo de comida, pues en el paquete solo se incluía desayuno y el “dinner” (la cena) entonces como a eso de las 2 o 3 de la tarde te da hambrita, así que fui a comprar 11 euros de comida, entre los que incluí unas salchichas para asarlas en la leña, un clásico finlandés. Después recorrimos hora y media en autobús hasta Korvala donde nos hospedamos un unas cabañitas que solo tienen 100 años de antigüedad, en el camino casi atropellamos a unos renos que se cruzaron cual chilango en el periférico.

Korvala

El lugar tiene 11 cabañas alrededor de un lago que por supuesto ahorita esta congelado, un bosque enorme de pinos con pequeños senderos para llegar a otros albergues, hubo un tiempo en que el gobierno ordenó construir cabañas cada 10 kilómetros para poblar el país, así que los viejos senderos aún permanecen, durante las caminatas en el bosque siempre encontramos señalamientos. La nieve lo cubría todo, y caminar fuera de los senderos fue un verdadero reto pues la nieve te llega arriba de las rodillas. Los Husky’s Siberianos tienen sus jaulas en la parte posterior de las cabañas y se la pasan aullando durante las noches, lo que al principio me inquietó un poco pues no sabes si es un perrito o un lobo.

Las actividades empezaron tan pronto llegamos, lo primero fue el trineo de renos, estaba Rodolfo (el de la nariz roja), dasher y prancer. Los renos son unas bestias enormes que pueden ir bastante rápido y llevar una gran carga. El paseo fue muy corto como de 2 minutos, que la verdad valió la pena solo por la velocidad, es como la montaña rusa de la antigüedad. Luego siguieron los perritos, Husky’s Siberianos que están increíbles, son pequeños, ágiles, fuertes y tienen un aire muy similar a los lobos, supuestamente pueden vivir a -50 grados sin problemas. El paseo también duro poco pero fue muy intenso, al principio les costo un poco de trabajo subir una pequeña colina tanto que se volteaban como para ver el tamaño del gordito que se había subido no era yo sino el holandés que venía conmigo, después de bajada los perritos volaron y entonces si empezó la diversión. Nada tarugos nos ofrecieron paseos extendidos de Husky’s y Renos por casi 40 euros al día siguiente, paseos con una duración de 30 minutos en el bosque.

Después de las actividades llego la hora de la cena en la cabaña principal, a la luz de las velas, cenamos en grande. El último día comimos la famosa carne de reno con puré de papas, un clásico de Lapland. La comida estaba muy buena y siempre había algo para todos los gustos así que le entré a todo.

El Sauna y el Agua Helada

Todas las noches el sauna estaba disponible, así como la heroica oportunidad de nadar en agua helada, la tradición finlandesa dicta estar en el sauna bien calientito y sudando para después refrescarse en algún lago cercano, es necesario abrir un agujero en la gruesa capa de hielo que cubre el lago para poderse echar un chapuzón. La idea es simple, la realización es temeraria y psicológicamente aterradora aunque una vez que lo logras la adrenalina te invade y te sientes como Superman.

Y así fue, las 3 noches probé el agua helada, tratando de prolongar un poco más el tiempo en el agua que la verdad solo pude tolerar unos 30 segundos. Sales corriendo del sauna y te enfrentas con unos -9 grados, inmediatamente una nube te cubre, es todo el calor de tu cuerpo que empieza a escaparse, llegas al agua y brincas, el agua te cubre hasta los tobillos y todo sigue bien, entonces te metes de lleno (sin meter la cara) y en 1 segundo tu cuerpo empieza a entumecerse, los músculos parecen contraerse de pronto y cuando tratas de salir el agua sobre tu cuerpo se congela de inmediato, la recomendación es llevar calcetines pues la escarcha se forma en cuestión de instantes sobre tus pies. Entras al sauna con hielito sobre los brazos y piernas, entonces viene la euforia. Durante las tres noches trate de fotografiar el acontecimiento, la primera no se pudo ya que cuando alguien sacaba la cámara para tomar las fotos el lente se empañaba y no salía nada, al segundo día opte por aclimatar la cámara a la temperatura exterior, funcionó solo que por alguna razón la cámara no enfoco y salieron todas borrosas las fotos, en esa ocasión entre con Mia la Austriaca (así se llama no es que sea mía ja ja). El tercer día fue el bueno, pues arregle los errores anteriores y entonces si pude tomarme unas buenas fotos.

Dicen que practicar el nado en el agua helada mejora las defensas del cuerpo contra gripe y otras enfermedades. ¿Será? 

Hablando de Fotos

Hablando de fotos, todas las noches preparé mi equipo para las auroras boreales pero lamentablemente el cielo siempre estuvo nublado así que nunca aparecieron, solo el tercer día pudimos ver algunas estrellas pero después todo volvió a nublarse, fue una verdadera tragedia que solo me hace pensar que algún día tendré mi revancha.

Motos de Nieve

Al segundo día opte por gastarme unos cuantos euros para manejar una moto de nieve a toda velocidad en la tundra finlandesa, a unos 80 km/h, fue un viaje de casi 3 horas por los alrededores de Korvala en los que subimos a un pequeño cerro donde pudimos ver otro lagos y la gran extensión de bosque, en ese punto el frío era impresionante, los  árboles se encontraban llenos de nieve, y el viento creaba un ventisca que no dejaba ver casi nada. Siempre había visto las motos de nieve en la televisión y la verdad es que manejarlas es toda una aventura.


Ski

Al segundo día antes de las motos, decidimos usar el equipo de nieve que estaba disponible durante la estancia, esquiar es realmente complicado (cross country), sobretodo cuando no hay nada que te impulse y todo el esfuerzo lo debes hacer tu, me caí muchas veces pero al final logré es un ejercicio fenomenal ahora entiendo porque tratan de imitar los aparatos de ski, es un gran ejercicio impulsarte con los brazos y piernas sobre la nieve que opone poca resistencia por lo tanto es difícil avanzar. 

Lo mejor vino con el Downhill Ski (ski bajando la montaña), que por cierto no estaba incluido, el domingo después del desayuno el viaje continuaba en Pÿha que se pronuncia (piuja) ahí de nuevo me gaste mis euritos para estar todo el día esquiando, claro que estaba el pequeño inconveniente de que no sabía nada de ski. Los austriacos y franceses son unos verdaderos expertos y como no si han esquiado toda la vida, algunos desde los 8 años, así como los holandeses que hasta con su tabla de snowboard llegaron. Y entonces estaba el resto de los que nunca habíamos esquiado preguntándonos que demonios hacer entre ellos: los mexicanos (obviamente), los chinos, coreanos, japoneses, ingleses y alemanes (Darío). Muchos optaron por esperarse a la clase de las dos de la tarde, pero eso implicaba esperar 2 horas haciendo nada y después tener una clase de 1 hora y nada más. Así que opté por la técnica hágalo usted mismo y rente mi equipo de ski. Los zapatos son muy incomodos pues te inmovilizan por completo el tobillo y te mantienen siempre con las rodilla un poco dobladas. Los esquís son pesados yo diría que unos 25 kilos y después vienen los bastones que son de fibra de carbono eso si muy ligeros. Ya con mi equipo solo quedaba saber como utilizarlo, ahí entro en escena Nina, la finlandesa encargada del viaje a Lapland, ella me enseño como frenar y dar las vueltas al ir descendiendo de la colina, estuvimos como 20 minutos en el área para niños tratando de girar y frenar. De pronto ya estábamos a la mitad de la colina, yo por supuesto estaba asustadisimo, las manos y piernitas me temblaban, no es lo mismo estar en la base de la colina que viendo la pendiente desde arriba, estuve a punto de echarme para atrás y seguir practicando en el área de niños, pero entonces de nuevo entraron las finlandesas en escena para decirme que no estaba tan difícil, me arme de valor y me aventé, me habré caído unas 10 veces en esa ocasión pero como el día anterior había hecho el cross country me di cuenta que no eran tan dolorosas las caídas, después de varios intentos e incontables caídas,  casi 1 hora después de rentar el equipo estaba descendiendo la pista de una manera increíble, entonces empece a disfrutarlo y se puso muy divertido, la velocidad es increíble, mis cachetes se congelaban en la bajadas y mi nariz deje de sentirla durante varias horas, así fue una, dos, tres y un montón de veces más. Para cuando el resto de los mexicanos (excepto Laura) estaban en su clase yo descendía la colina con una sonrisa de oreja a oreja, solo para frenar antes de la fila para subir de nuevo. Solo me quedo el reto de probar la altura y dificultad más elevada la cual creo que de forma lógica y sensata no probé y es que la pendiente era muy inclinada y en un día no logré controlar del todo la velocidad de bajada en otras palabras me daba miedo agarrar mucha velocidad y después no saber como reducirla. Tengo que decir que el resto del día, me preguntaron varias veces si realmente no había esquiado antes, los austriacos me dijeron que debería de ir a esquiar allá y que lo había dominado muy bien para haber sido un día, las finlandesas estaban sorprendidas así como muchos otros que de pronto encontraba en la pista y en la cara se les veía la duda de ¿Qué hace este tipo en esta colina? La verdad me sorprendí yo mismo pues al principio me temblaban las piernitas y tenía esa sensación de que saldría en camilla de ahí con una pata rota o con una caída que me haría colgar los esquís además sabía que no había salido nada barato y me daba un coraje enorme pensar que había gastado en algo que no lograría hacer. Al final valió la pena y me dan ganas hacerlo de nuevo.

El Santa Claus

Ya casi terminamos, el lunes como estaba previsto fuimos a ver al gordito Santa, como me lo pidió Arantza no le tome fotos no porque no quisiera mas bien porque no te dejan. Así que tuve que comprar la foto de 6 euros tamaño postal, si 6 euros una postal. Los souvenirs son bastante caros y no compre nada ya que el tiempo era bastante limitado así que me dedique a comprar postales y no más a mirar. No hablo más de Santa Claus y todo el complejo del círculo polar árctico porque hay niños que leen este espacio, solo diré que los duendes que ayudan a Santa Claus son de ojo azul y de muy buen ver, la casa de Santa es maravillosa y no se lo digan a nadie pero vi donde reciben todas las cartas de Santa, solo días antes de la navidad anterior llegaron 900,000 cartas, pobres duendes, tienen que trabajar mucho. 

El regreso y cierre

Después del gordito, esperamos unas cuantas horas por nuestro tren a Helsinki, ahí hubo un enroque en la alineación del tren así que pase a la cabina de las finlandesas, que digamos que empiezo a conocer mejor. El viaje fue rápido como todos los retornos, apenas me dio tiempo de ordenar las ideas para la entrada del blog y por supuesto para la tarea de hoy. Lapland es uno de esos lugares donde los extremos se conjugan para crear belleza inigualable, se puede percibir que se esta llegando a los limites del mundo con solo ver los paisajes nevados. Morada de Santa Claus y una legión inmensa de Renos. Un lugar que merece una segunda visita a profundidad. Será para otra ocasión, ¿Quién se anima? Por cierto que experimenté una rara sensación al bajar del tren y llegar al departamento me sentí como llegando a mi casa después de un largo viaje, una sensación que nunca había experimentado en Finlandia. 

Como ya es costumbre los dejo con una canción que aquí tocan siempre, creo que la he escuchado al menos 2 veces en cada fiesta. 

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