No había realmente planes para el día de hoy aunque de último momento a las chicas se les ocurrió ir a Espoo que es una ciudad satélite a Helsinki, el tren costó €4 y en el camino pudimos apreciar lo que yo llamaría los verdaderos paisajes de Finlandia, zonas boscosas por todos lados con casitas regadas cada 2 o 3 kilómetros, cabañitas como en los cuentos y praderas infinitas de nieve.
Al final resultó que el plan no era ir a la ciudad de Espoo sino a un lago congelado al estilo de Kulosaari en Helsinki solo que en este si se encontraba todo listo para esquiar y hasta patinar en el lago. Claro que nosotros no lo hicimos pues ahí simplemente se trata de llegar con tu propio equipo.
Creo que es la primera vez que siento tanto frío en Finlandia, había unos -5 grados en el termómetro lo cual no es mucho para los estándares de aquí, pero al estar en un terreno tan abierto el viento corría bastante fuerte y como yo esperaba ir a la ciudad, no me llevé las botas así que sentía los dedos de los pies helados dolían al caminar y en realidad sentía que se me estaban congelando (más bien no los sentía) a través de los guantes podía sentir el frío. Después descubrí que también los tenía gélidos. El cuerpo lo tenía bien cubierto ya que por suerte me llevé mi súper chamarra pero esto me hizo pensar que Lapland será toda una prueba de resistencia, al menos comprobé lo que ya sospechaba, el viento es un factor muy importante cuando de frío se trata.
Ya vi como aplican eso de meterse al agua helada, hay que estar un rato en el sauna y luego meterse al agua, me di cuenta que es una verdadera hazaña hacer eso. Además encontré un bote, que creo el Choche nos podría decir de que es.
Vengo saliendo de darme un baño obviamente con agua caliente, mis deditos siguen ahí ahora tengo mucha hambre… asaltemos el refri a ver que hay.

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