Primera Entrada de Miriam Magali al Blog
Ha sido un día pesado, me encuentro cansada y creo que merezco un buen baño… Lleno la tina, le pongo esencias y sales, todo por un momento de relajación. Conforme se va llenando, la espuma crece: me sumerjo en el agua. Siento como poco a poco la piel se embelesa con todas las esencias, las aromáticas flores están en cada rincón de mi cuerpo y de fondo tengo un música de piano. Cierro los ojos, casi me quedo dormida, pero escucho todo lo que hay a mi alrededor… pero no me percato de que has entrado a hurtadillas. Mi respiración es tranquila, mis músculos están relajados… y siento tu mano entrando al agua.
Abro los ojos y me sorprendo, pero estoy envenenada con las esencias que he puesto en la tina. Es como si no pudiera moverme, entras lentamente conmigo. Y siento cómo me tomas entre tus brazos: lo único que se interpone entre nuestros cuerpos es la espuma que lentamente se desvanece. Vuelvo a cerrar los ojos, pues estoy tranquila… me das un beso y yo lo continuo. Con tus manos recorres todo mi cuerpo: estoy sentada dándote la espalda y aún así, logras hacerme tuya. Mi respiración se acelera. El agua a nuestro alrededor comienza a hervir: nuestros cuerpos están incandescentes, siento cómo el color se sube a las mejillas y lentamente baja por mis pechos, se hunde en mi vientre y le da color a mis piernas. Llenas mi cuello de besos y mi cuerpo de caricias. Salimos de la tina. Me llevas a la cama: el color en tus mejillas y en tu cuerpo ha cambiado como en el mío.
Mis ojos no pueden sostener una mirada y mi respiración cada vez va más rápido. Me cargas hasta el aposento. Comienzas a recorrer mis pechos con tu boca y se ponen nerviosos. Con tu boca recorres mi cuello hasta mi cara y con ella atrapas mi boca, la devoras. Mi respiración agitada quiere escapar, pero no puede: le fascina la sensación. Yo me abrazo a ti, nuestros cuerpos se fusionan y se vuelve una danza, en la que sin uno de los dos es un fracaso: nuestros cuerpos van a ritmo, me prendo a ti fuertemente, nuestras bocas caen en el cuello del otro: como vampiros queremos beber toda la sangre que parece va más rápido en cada rincón de nuestros cuerpos. Mis pechos se unen a tu cuerpo, siento tu corazón. Creo que te estoy lastimando con mis afiladas uñas… pero te acaricio para que no sientas dolor. Mi cabello se ha enredado con el tuyo y no me importa: es una escultura llena de matices. Me posas sobre una almohada, estoy agotada.
Con tus manos recorres mi vientre, mi cintura, la espalda, llegas a mis pechos y te detienes. Mis pechos se sonrojan y luego parece que sonríen. Mis mejillas le dan un nuevo color a la escultura. No quiero que el momento termine: no hemos mencionado palabra alguna, pero el movimiento, el ritmo, la música de nuestros cuerpos dice más que cualquier soneto antes escrito. El tiempo no es eterno y me he quedado dormida. Tú estás prendido a mi cuerpo, también descansas. Abrázame, no me dejes ir. Lléname con ese calor que de tu cuerpo emana. Mi cabello está alrededor de tu cara y el sol ilumina las ondas que producen: como el mar en el atardecer, como un crudo invierno que llega a su fin.
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Magali! Me haces sonrojar! Jaja, muy bien escrito, felicidades.
Wow, Maggie!
*Estoy anonadadoooo*
Que sexosa
Y yo sólo… carajo, la primavera es cabrona
LOL